Grupo de acompaÑamiento - 0 a 2 aÑos

Motricidad libre, cuidados de calidad y el juego

Servicio de grupos de acompañamiento a bebés de 0 a 2 años

ACOMPAÑAMIENTO AL JUEGO AUTONOMO - 0 A 2 AÑOS


“Los grupos acompañamiento al juego autónomo de bebes de 0-2 años” tienen de base la práctica que se lleva a cabo en el instituto Pikler-Loczy de Budapest, que comenzó su andadura con la pediatra Emmi Pikler donde esta realizó su trabajo.

Emmi Pikler defendía que si los niños/as se sentían arropados y seguros con unos vínculos afectivos estables, podrían centrarse en su desarrollo y alcanzar los hitos evolutivos por sí mismos/as sin intervención externa (padres/madres o cuidadores), fomentando así su autonomía y confianza desde los primeros meses de vida.

Este modelo, nos propone confiar en el instinto innato de los niños/as, a no exigirles ni presionarles para que alcancen parámetros a los que no están preparados; a ser pacientes, con respeto y amor y por supuesto, considerar al niño/a el protagonista de su propia historia.

Este trabajo centrado en la primera infancia se basa en tres principios fundamentales: la motricidad libre, los cuidados de calidad y el juego.

1. La motricidad libre

Este es el principio más conocido de la metodología Pikler. Durante la infancia, el movimiento es una de las necesidades básicas que permite descubrir, explorar, aprender… Y es el movimiento libre, aquel que elige el bebé por sí mismo, sin una actitud intervencionista del adulto/a, la mejor forma de fomentar su desarrollo psicomotriz.

El beneficio de respetar la evolución de los bebes se nota en la armonía y seguridad de sus movimientos. Ellos/as mismos/as van consiguiendo diferentes posturas y esto les permite volver a las ya aprendidas con seguridad y un movimiento fluido, confiando en sus capacidades.

Todo lo que ha aprendido está en su registro personal y lo puede encontrar siempre que lo necesite. Con sus movimientos irá conociendo su cuerpo (esquema corporal), sus límites y esto posibilitará madurar su cerebro y desarrollar su pensamiento.

En sus primeros años, el pasar de la posición tumbado o tumbada en el suelo a la posición vertical es una de las tareas más importantes para los niños/as. Les servirá para toda su vida. Por tanto, es importante, respetar que el niño/a tome su autonomía.

Cuando respetamos su ritmo, sin anticiparnos, sin prisas, no esperando el siguiente paso, sino disfrutando, confiando plenamente en su iniciativa y aprendizaje y reconociendo sus logros, el niño/a hace evolucionar sus movimientos y acciones. La genética permite a los niños/as hacer este proceso por ellos/as mismos/as.

Al modo de una semilla, cada niño/a contiene ya en su interior todo lo necesario para crecer. Tan solo necesita amor y sentirse respetados.

Así mismo, Emmi Pikler decía: “Los niños/as que se desarrollan más lentamente que la media, no solo tienen el derecho a hacerlo sino que tienen sus razones, que se han de respetar.

El movimiento libre basado en la actividad autónoma favorece en el niño/a el descubrimiento de sus propias capacidades, la utilización de sus propias adquisiciones, y el aprendizaje a partir de sus propios fracasos y logros.

2. Cuidados de calidad

Emmi Pikler consideraba que la calidad de la relación entre el cuidador/a y el niño/a es fundamental para su desarrollo emocional, afectivo y social. Su enfoque se basó en el respeto y la atención a las necesidades de los niños/as, así como en la interacción afectuosa y cálida con sus cuidadores.

Emmi Pikler se centraba en la calidad de los cuidados en el momento de las atenciones cotidianas: en el cambio de pañal, el vestir-desvestir, la comida, el baño, el dormir, las curas. El adulto/a así, están con toda su presencia, cuidando su comunicación verbal y expresiva, cuidando su manera de tocar, cuidando su manera de esperar, de ser paciente y respetar sus ritmos.

Es aquí donde se forja la seguridad que permitirá al niño/a explorar su entorno y sus posibilidades a solas.

3. El juego

Como decíamos anteriormente, es necesario confiar en cada niño/a, respetando sus intereses e iniciativas a la hora de escoger sus juegos y relaciones sociales.

Se trabaja con materiales de “juego desestructurado” los cuales motivan a los niños/as a aprender sin dar pautas de uso o reglas de juego, que les incentivará a descubrir por sí mismos/as sus posibilidades, beneficiando su autoconocimiento y favoreciendo el desarrollo de la personalidad e intereses personales de cada niño/a.

El juego favorece la creatividad, la imaginación y el desarrollo cognitivo.

Se ofrecen por curso de octubre a junio. En cada grupo habrá un máximo de 8 niños/as, cada uno acompañado o acompañada con su referente adulto/a.

Las sesiones son semanales de una hora de duración, donde estos juegan de forma autónoma, cada uno a su ritmo. Cada bebé estará acompañado o acompañada por un adulto/a, que tiene como función observar de manera activa cómo se desenvuelve el bebé en el espacio, dando seguridad emocional y afectiva y sin intervenir directamente.

Durante el curso se llevan a cabo cinco reuniones familiares de una hora y media de duración aproximadamente. Este es un espacio para hablar y reflexionar sobre aquello que ocurre en las sesiones con los bebes, un espacio para compartir las vivencias de cada uno y una, se pueden exponer dudas, inquietudes o diferentes cuestiones que quieran-necesiten tratar las familias. Es una forma de acompañar a las familias en esta etapa.

Además, se da una reunión inicial, que sirve de encuentro para todos los adultos/as y la profesional que guía este trabajo. En esta reunión se explican las bases de este trabajo.

* A veces, si se da el caso que alguna familia necesite saber más sobre este trabajo de acompañamiento se puede ofrecer una reunión informativa previa a la matriculación.

Los grupos serán organizados dependiendo de las posturas y movimientos logrados por cada bebé. Se plantea:

Grupo A: bebés que están tumbados boca arriba, giran de costado o/y giran boca abajo.

Grupo B: bebés que reptan o/y gatean.

Grupo C: bebés que caminan con o sin apoyo.

Cuando no haya suficiente número de familias interesadas en este trabajo, el grupo podrá ser mixto.

Un/a profesional que guía la sesión dispone de unos conocimientos y actitudes que permiten que el niño/a desde la seguridad y confianza puedan ir hacia la autonomía, actitudes como: está presente, con una mirada respetuosa y limpia, no se anticipa a sus movimientos, acepta lo que hay, no compara y juzga. Un o una profesional que permita su autonomía con respeto, amor, mucha paciencia y confianza en el proceso de cada niño/a. Así mismo, propone un material para que los niños/as puedan actuar por sí mismos/as, desde que entran hasta que salen, sin la necesidad de un adulto/a. Además, e igual de importante, un/a profesional que acompaña pone palabras a lo que el niño/a va haciendo, a sus acciones, reconoce aquello que observa que hace.